Geomorfología

El origen de la morfología tabular de las Giaras ha sido descrito por varios autores. Según Castiglioni (1979), los flujos de lava que se propagan en las depresiones de los valles formados por litologías sedimentarias, tienden a fosilizarse ejerciendo una acción protectiva y conservadora, que disminuye significativamente los efectos de la erosión subaérea. Los lados de los valles, sin embargo, permanecen descubiertos, y se vuelven vulnerables a la degradación y, por ende, determinan en forma progresiva, una "inversión de relieve": la lava emerge, en forma de meseta, contrastando las zonas adyacentes.

La morfología actual de la meseta es producto de la intensa erosión diferencial creada como consecuencia del contacto entre las lavas basálticas superiores y los sedimentos margo-arenosos miocénicos subyacentes, tallados con facilidad por las aguas fluviales. Los fenómenos de colapso que se han generado desde entonces, han producido una reducción progresiva de la extensión de la altiplanicie.

Los cursos de agua han afectado gradualmente, en varios puntos, el margen de la meseta, creando morfologías dulces llamadas Scale, que permiten el fácil acceso a la parte superior de la Giara (scala s’Olioni, scala Ecca, scala s’Eremida, scala Murta, scala Pomposa, scala Cabirada, scala Margiani,…).

Los relieves aislados de Giuerru y Giuerreddu, ubicados en el noroeste de la Giara, son testigos residuales de una intensa erosión causada por los derrames de lava basáltica del cráter Zeppara Manna. Así como los picos aislados del Monte S. Antine y Cuccuru Corongiu, en el noreste, cuyas lavas superiores son parte del complejo de Zepparedda.