Historia

La zona del LIC “Giara de Gesturi” comparte su historia con la región que la aloja, la Marmilla. Ésta, muy popular desde tiempos antiguos, por la fertilidad de sus tierras, ha sido desde atravesada por las vías de comunicación que unían al Sur con el Norte de la Isla. La amplia distribución de los sitios arqueológicos en los diferentes municipios, su número y su origen remontable a distintas épocas, es una prueba innegable de la continuidad de la presencia humana y, por ende, confirma la importancia de toda la zona en el curso de la historia.

Los hallazgos del Neolítico, en el área del LIC, son las pruebas más antiguas de la ocupación del territorio. Se hace referencia a las huellas dejadas por los artefactos hechos en obsidiana, encontrados en lugares que, siglos atrás, acogieron pequeños talleres líticos y a numerosas sepulturas hipogeo: ejemplos eminentes de cuevas funerarias, excavadas en la roca, que en Cerdeña se conocen con el nombre de Domus de Janas (casas de hadas).

Es aún más profunda la huella dejada por la civilización nurágica, que difundió en este territorio un número sorprendente de nuragas, acompañados a menudo por restos de asentamientos coetáneos, tumbas de los gigantes y  pozos sagrados.

A los periodos cartaginense y romano, son atribuibles hallazgos menos consistentes, a pesar de que el territorio era entonces atravesado por una importante carretera que comenzaba en Cagliari y llegaba hasta Libisonis Turris (la actual ciudad de Porto Torres): entre los no numerosos testimonios relacionados con los siglos en cuestión, ciertamente merecen ser mencionados la Fortaleza púnica de Santu Antine en Genoni y el asentamiento de Valentia, cerca del actual pueblo de Nuragus, cuya decisiva importancia para la reconstrucción del pasado de la región, fue confirmado por recientes estudios.

De hecho, el rico patrimonio arqueológico, distribuido en los diferentes municipios de los pueblos pertenecientes al LIC de la Giara de Gesturi, nos habla de un pasado lejano, digno del mayor interés, que las excavaciones de las últimas décadas han ciertamente esclarecido.

En los siglos sucesivos a la caída del Imperio Romano, surgieron nuevos núcleos habitados en la región, gracias a la agregación de algunas poblaciones rurales entorno a las primeras iglesias,  proceso que se repitió hasta la Edad Media. Más tarde, cuando las vicisitudes políticas de la época trazaban, en este mismo territorio, la línea divisoria entre el Juzgado de Cagliari y el de Arborea, la influencia decisiva de este último favoreció el uso de mano de obra local en la construcción de muchos edificios religiosos en los pueblos del sur, entre ellos las iglesias de San Pietro en Villamar, de San Gregorio en Sardara, de San Miguel Arcángel en Siddi y de la Virgen del Carmen en Mogoro.

Los pueblos que ahora pertenecen al LIC de la Gara, formaban parte del juzgado de Arborea, en las parroquias de Marmilla (Genuri, Gesturi, Tuili, Sini y Setzu), Parte Usellus (Albagiara y Gonnosnò) y Parte Valenza (Genoni, Assolo, Nureci y Nuragus). En este contexto, muchos de estos pueblos, por diferentes razones, cumplieron una importante función económica, estratégica y militar.

Después de que los juzgados desaparecieran, la historia de estos pueblos continúa a depender de los señores feudales que los poseían. Solo después de la caída del sistema feudal, estas poblaciones fueron liberadas del yugo de la nobleza. En el 1848, el Reino de Cerdeña los incluyó en la división administrativa de Cagliari y, a partir del 1859, en la provincia del mismo nombre, apenas constituida.

Finalmente, el establecimiento de las nuevas provincias regionales entró en funcionamiento en el 2005, incluyendo algunos de los municipios del LIC en la provincia del Medio Campidano (Genuri, Gesturi y Tuili Setzu); otros como Albagiara, Assolo, Genoni, Gonnosnò, Nureci y Sini, fueron absorbidos por la provincia de Oristano; y sólo Nuragus es aún parte de la provincia de Cagliari.