Los Paulis

Los Paulis son ligeras depresiones en el suelo en donde el agua de lluvia se acumula y se conserva durante la mayor parte del año. En la Giara existen más de treinta y cubren un área de 120 hectáreas aproximadamente, que equivalen a un 2% del territorio de la meseta. Estos estanques se encuentran distribuidos en toda la meseta, sobre todo en las cercanías de los relieves de Monte Zepparedda (609 m) y Zeppara Manna (580 m). Los dos Paulis mas grandes se llaman Pauli Maiori y están localizados, uno en Genoni y el otro en Tuili. La tradición local ha asignado un nombre a sólo veinte de los treinta Paulis de la Giara, entre ellos vale la pena mencionar el Pauli Tramatzu, el Pauli Cerrobica, el Pauli Perdosu y el Pauli s'Ala de Mengianu.

La temperatura del agua en los diferentes estanques varía estacionalmente de cero a más de treinta grados centígrados; la salinidad se mantiene constante gracias a la evaporación. El fondo de los estanques tienen diferentes características en algunos casos es pedregoso, en otros viscoso.

Estos ambientes, de vital importancia para la vida de muchas especies animales y vegetales, se consideran cuerpos de agua de tipo oligotrófico, a pesar de su poca profundidad y la presencia de abundante materia orgánica causada por las actividades agro pastorales. Por sus características y por la riqueza de las especies que allí viven, los Paulis fueron clasificados como hábitats prioritarios 3170 * - "estanques temporales mediterráneos" por la red Natura 2000.

Caballos y jinetes

En primavera, los extraordinarios ranúnculos acuáticos florecen y cubren los paulies de color blanco. A este espectáculo, se le unen los caballos de la Giara (Equus caballus giarae), lo cuales se nutren de estas plantas. La fauna de los Paulis, además de los caballos, incluye varias especies de aves residentes y migratorias, algunas de las cuales realizan viajes regulares a las regiones del sur de la isla. Hay algunas especies raras y protegidas, como la cigüeñuela común (Himantopus himantopus), el pato cuchara (Anas clypeata), el ánade real (Anas platyrhynchos), la cerceta carretona (Anas querquedula), el pequeño Grebe (Tachybaptus ruficollis) y la gallina de agua (Gallinula chloropus). Algunas especies son ocasionales, otras se han visto sólo algunas veces en las aguas de Pauli Maiore Tuili; entre éstos, el flamenco rosado (Phoenicopterus roseus) y la cigüeña blanca (Ciconia ciconia). También se debe señalar la presencia del aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus), el cual se adapta a los pequeños estanques, siempre y cuando éstos sean ricos en vegetación palustre.

Entre los anfibios están el sapo verde (Bufo viridis) y la rana de árbol (Hyla sarda). El sapillo pintojo sardo (Discoglossus sardus), previsto en el anexo II de la Directiva Hábitats, habita también en los paulis. Entre los reptiles esta la tortuga de agua dulce (Emys orbicularis). Los micro fauna incluye una gran colección de insectos en fase larval (escarabajos de agua, Lepidópteros, Odonata, Trichoptera, Diptera y Ephemeroptera), así como Hirudinea y nematodos.

"Fósiles vivientes"

Las características ambientales de las zonas húmedas de la meseta varían durante el año, llegando a la reducción casi completa de la mayoría de estos cuerpos de agua durante el verano. Además de las especies animales que hasta ahora han sido nominadas, las cuales tienen la capacidad de alejarse de los Paulis en el período de calor más intenso, están las pertenecientes a la micro fauna, que incluye numerosas especies sedentarias, capaces de adaptarse a la sequia en maneras diferentes. Entre éstas, organismos capaces de desarrollar pequeños quistes y producir huevos que toleran el calor del verano. Entre los crustáceos, que habitan en los fondos fangosos, vale la pena mencionar dos notostráceos arcaicos, es decir, dos pequeños "fósiles vivientes", que han permanecido sin cambios durante los últimos 200 millones de años y cuyos huevos sobreviven durante décadas: el Triops cancriformis y el Lepidurus apus lubbocki. Este último, de no más de dos centímetros, es una especie extinta en Europa continental y muy rara en el Mediterráneo; tiene una apariencia arcaica, que se caracteriza por una armadura con forma de escudo y la cola bifurcada. Se alimenta normalmente  de desechos orgánicos, convirtiéndose, cuando es necesario, en un  depredador experto, capaz de capturar incluso algunos renacuajos. Restos de plantas y animales en descomposición son el alimento habitual de los también numerosos copépodos y ostrácodos que habitan en este entorno. Algunos moluscos y turbelarios sobreviven durante los meses más calientes mediante la explotación de los pequeños humedales que se forman debajo de las rocas o en el interior de las grietas de la tierra. Otros organismos, como la sanguijuela (Hirudo medicinalis), son parásitos y se alimentan  de los caballos, el ganado y los animales salvajes que frecuentan los estanques.

El Pauli durante el año

El aspecto de los paulis varía mucho con las estaciones. En el fondo de los estanques basálticos, cubiertos de piedras, arcilla, limo y restos orgánicos, numerosas plantas tienen sus raíces y muchas larvas y huevos encuentran refugio.

En la primavera los paulis se cubren casi totalmente por la floración blanca de los ranúnculos (Ranunculus aquatilis), eventualemente interrumpida por los tonos purpuras de las orquídeas acuáticas (Orchis laxiflora). Una especie muy rara es la llamada Eryngium corniculatum, que en este período muestra sus largas hojas espatuladas que emergen del agua.

Cuando los estanques comienzan a secarse por el calor, el blanco de los ranúnculos dan paso al rosa de la Baldellia ranuncoloides, que con su perfume dulce llena todo el altiplano. El calor más intenso, por su parte, permite la floración del Elatine hydropiper, una especie de planta que sobrevive en las pocas áreas que conservan aun una capa fina de agua. Cuando los paulis se secan completamente,  quedan al descubierto las características de los diferentes tipos de lechos lacustres existentes: los Paulis Perdosu y Oromëos, tienen un fondo pedregoso, que les da un aspecto similar a la superficie lunar; el Pauli Maiori tiene un fondo limoso que muestra numerosas fracturas típicas de los suelos secos, en las cuales se pueden ver los restos de la especie Eryngium corniculatum, que una vez seca, se arma de hojas y brácteas espinosas y pequeñas inflorescencias entorno a un largo aguijón.

Con la llegada de la sequía, los lechos de los paulis se llenan de innumerables insectos que abandonan la etapa larval. En la superficie de los agujeros aun colmos de agua se pueden ver algunos Heteroptera, entre ellos la Notonecta glauca, la Hydrometra stagnorum y el Gerris lacustris. También se pueden observar algunos depredadores voraces como el Ditiscus circumflexus, cazador de insectos y el Hydrous sp., que se alimenta de materia orgánica en descomposición. En las partes secas de los Pauli, aparentemente sin vida, hay esporas y semillas de plantas, larvas de insectos y huevos de crustáceos, incluidos los de Lepidurus apus lubboki.

Las lluvias de otoño darán nuevamente  vida a los estanques: el color rojo oscuro de los tamariscos, cubiertos por pequeñas inflorescencias, enmarcará los reflejos del Pauli Tramatzu. Incluso la rigidez del invierno, que formará una capa delgada de hielo en la superficie de estos cuerpos de agua, podrá ver como estos ambientes darán hogar a las más diversas especies, que allí encontrarán la temperatura adecuada para la germinación sus semillas y para comenzar un nuevo ciclo de vida.