Recursos ambientales

El medio ambiente de la región histórica de Marmilla está fuertemente marcado por las intervenciones humanas.  La siembra de cereales en la región, practicada desde la antigüedad, ha contribuido enormemente a definir la relación entre el hombre y su entorno, hasta el punto en el que éstos son concebidos como una sola entidad. El límite entre naturaleza y cultura en esta zona no es fácilmente reconocible: los signos de una larga historia se pueden apreciar en la fragmentación de las tierras de cultivo, en la ramificación capilar de un curso de agua o en la escalada de los olivares en las laderas empinadas de una colina. La mano del hombre ha dejado su huella en la forma de árboles y en el sabor de los frutos que se recogen en las vides y en los olivos. Pero, por otra parte, salta a la vista la facilidad con la que un cultivo es absorbido por la selva y un sendero suprimido por los matorrales, si por un corto período de tiempo no son custodiados por el hombre.

Es aún incierta, en las zonas rurales que circundan los centros urbanos localizados a los pies de la meseta, la distinción entre lo doméstico y lo salvaje, sobre todo cuando se trata de animales.  El caso del famoso caballo salvaje de la Giara puede ser un ejemplo de ésto,  por la forma en la que se ha desarrollado la convivencia secular entre éste animal salvaje y el hombre, que lo atrapa, lo marca y lo usa, para luego liberarlo nuevamente.

Una situación análoga se puede observar en  la relación entre la salvaguardia y el utilizo de las zonas no cultivables. Éstas aunque no pueden ser consideradas como zonas productivas, han sido parcialmente utilizadas por los pobladores locales, no solo como fuente de alimento para las cabras y las ovejas, sino como escenario para la caza, la extracción del corcho y la recolección de la madera. Estos espacios han conservado su valor paisajístico, gracias a las características físicas.

El LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) de la Giara de Gesturi se presenta actualmente como reserva natural. Entre los recursos naturales más característicos están los bosques de alcornoques y encinas; los Paulis, estanques temporales que forman ecosistemas peculiares; las scalas, caminos naturales que dan acceso a la meseta; y los arroyos, que fluyen en las laderas o precipitan formando hermosas cascadas. En particular, pueden ser nombrados el parque Cracchera, con la hermosa cascada de Su Strumpu en Sini; el manantial Mitza Salamessi en Tuili; el bosque Su Padenti en Albagiara. A éstos se pueden agregar los lugares en donde la naturaleza se deja ver cómo era en tiempos remotos, mostrando innumerables fósiles, huellas de las dinámicas telúricas que dieron origen a la geología actual: el sitio de interés científico de Genna Manna - Muru ’e Cubeddu, en Nureci; el sitio de interés científico de Duidduru, en Genoni; y los centros de emisión Zeppara Manna, en Genoni y Zepparedda, en Tuili.

 

 

Entre los elementos naturales más importantes del Lugar de Importancia Comunitaria de la Giara de Gesturi, se encuentran los llamados árboles monumentales. No sólo porque éstos reúnen en una sola expresión dos términos muy diferentes, casi contradictorios (por un lado, el ser vivo de mayor duración - el árbol - y por el otro, - el monumento - que podría ser considerado la antítesis de la vida), sino porque más allá de las palabras, los olivos antiguos dispersos en la región, evocan la historia de la misma. La altura alcanzada por estos árboles gracias a su el crecimiento lento y la sombra proyectada en el suelo desde tiempos inmemoriales, hacen de estos árboles mudos testigos de los acontecimientos a lo largo de los siglos.

Entre los árboles monumentales que valen la pena mencionar están los olivos de la localidad de Su Cungiau de Is Olias, que son parte del Parque de los árboles centenarios ubicado en los alrededores del poblado de Sini. Uno de ellos se destaca por dos motivos: es el más grande de la región de Oristano y esta en pie desde la dominación de los pisanos en el siglo XIV.

Llegar al parque es simple: se sigue la calle Uliveto a la salida del pueblo, hasta la intersección con la calle Nuova; luego se sigue la calle Argiolas, que lleva al lugar donde el gran patriarca extiende sus ramas.

 

 

 

 

En el territorio de Albagiara, en la localidad de Su Padenti (desde donde se puede acceder a la Giara), está un bosque de robles, encinas y alcornoques atravesado por las aguas del río Majori. El bosque está equipado con una zona picnic disponible para los visitantes.

 

 

Entre los robles antiguos del espléndido parque de Cracchera, en el territorio municipal de Sini,  durante los períodos de lluvia se puede admirar la cascada de Su Strumpu, que descarga el agua de lluvia que proviene de la Giara.

 

El punto más alto de la Giara, que se eleva a unos 20 m por encima de la superficie de la meseta, es el resultado de la consolidación de un rio de lava, que supuestamente tuvo su origen en un cono volcánico plano, visible en el centro de emisión Zepparedda (609 m). Éste último, que se encuentra en el territorio de Tuili, está cubierto por un denso alcornoque.

Las lavas, compuestas por piedras basálticas subalcalinas hipocristalinas, datan del Plioceno. En el centro de emisión, se puede vagamente identificar la pared del cráter, que posee una depresión central, dentro de la cual hay algunos bloques de lava, probablemente relacionados con fenómenos de vulcanismo explosivo.

 

Las primeras lavas basálticas que, en el Plioceno, dieron lugar a la Giara, emergieron a través del cono volcánico de Zeppara Manna (580 m s.n.m.), probablemente el punto panóramico más interesante de la región, ya que de allí se puede admirar gran parte de la meseta y del territorio circundante (Sarcidano, Marmilla, Monte Arci, Oristanese, Mandrolisai). La colina está rodeada por bosques de alcornoques y robles; en el área de la cumbre y en las laderas, durante la primavera, se puede admirar la Morisia monanthos, planta herbácea endémica de Cerdeña y de Córcega, famosa por sus flores amarillas.

 

 

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