Recursos arqueológicos

La gran diversidad y riqueza ambiental de la región que orbita entorno a la Giara favoreció el asentamiento humano desde el Neolítico. No hay un pueblo en esta parte de la Marmilla, que no sea custodio de zonas arqueológicas de gran interés. La misma meseta, que domina el paisaje, conserva importantes vestigios de de una continua ocupación humana desde la antigüedad: narran las vidas de aquellos que vivieron allí, los muchos hallazgos de artefactos de obsidiana y las numerosas cuevas funerarias llamadas Domus de Janas, entre ellas: Scala Pitzosa (Tuili), Sa ucca ’e su paùi (Gesturi) y Sa Domu ’e s’Orcu (Setzu), tallada en un solo bloque de piedra caliza redondeada.

El periodo que ha dejados mas huellas en el territorio es el nurágico. Periodo en el cual la relación entre el hombre y la tierra se hace más estrecha, marcando con más fuerza la importancia económica y estratégica de esta zona. La conformación de la Giara, con su vasta meseta, las pendientes pronunciadas, las pocas vías de acceso y la visual en todas direcciones que brindan los relieves de gran altura, ofreció respuesta a las necesidades defensivas de las pequeñas proto comunidades sardas, que encontraron allí las tierras y los pastos necesarios para sobrevivir. Por consiguiente, un sistema de nuragas simples y complejos fue desarrollado a lo largo de la orilla y en las laderas de la meseta para controlar las diferentes scalas  o vías de acceso a la Giara.

En el extremo sur-oriental de la meseta, se puede apreciar el complejo Bruncu Maduli, el ejemplo más impresionante de protonuraga (o dolmen a "corredor") de la isla, así como un gran asentamiento de chozas, agrupadas alrededor de patios comunes.

Serían necesarias excavaciones arqueológicas profundas, capaces de clarificar y comparar los contextos individuales, para dar más validez a la hipótesis sobre la ocupación de la Giara en épocas distantes. Los conocimientos actuales son principalmente el resultado reconocimientos superficiales y excavaciones estratigráficas, que han permitido tener solamente una descripción provisional de los nuragas que han sido descubiertos hasta ahora.

En el borde de la meseta se presentan principalmente nuragas de una sola torre, a veces protegidos por una muralla, como los nuragas Tramatza y Nieddu (Gonnosnò), Mummuzzu (Assolo), su Corrazzu y Pranu d’Omus (Genoni); los nuragas que emergen en las laderas, en cambio, muestran estructura bastante complejas que constan de dos o más torres, como el nuraga Biriu (Genoni). En algunos casos alrededor del nuraga se pueden observar los restos de chozas circulares, que forman parte de asentamientos más o menos importantes. Algunos monumentos muestran signos de la presencia humana en periodos posteriores, como el nuraga Tutturuddu (Tuili) y Santa Lucía (Assolo).

Pero, hay que decir que los sitios del periodo Nurágico se encuentran dispersos en toda la cima de la meseta y se extienden también por el paisaje de colinas subyacente a la Giara. Entre los otros sitios que pueden ser visitados están los templos y pozos sagrados de Coni, en Nuragus y de San Salvador, en Gonnosnò. También en Gonnosnò está Is Lapideddas, un grupo de tumbas de gigantes.

La presencia púnica y romana se confirma gracias a los asentamientos de Nuridda y Santa Luisa, en el territorio de Tuili o los sitios arqueológicos de Bruncu Suergiu y Pranu d’omus, en el territorio de Genoni. Restos de núcleos menores, que se remontan a la época romana, también fueron descubiertos a lo largo de las laderas y a los pies de la meseta.

Los sitios aquí mencionados son sólo algunos entre los muchos monumentos, presentes en la región, que son capaces de contar la historia de los pueblos que vivieron en esta zona en épocas remotas. Es, en su conjunto, un rico patrimonio, que debe ser preservado a través de la difusión de su existencia. Precisamente por este motivo, en Marmilla han surgido, en las últimas décadas, importantes museos, ampliamente distribuidos en todo el territorio. Estructuras que sin duda custodian el legado de las civilizaciones del pasado y muestran a las nuevas generaciones el significado de cada artefacto y el sentido profundo que las huellas del pasado tienen para nosotros.

 

Esta aldea está situada en el extremo norte de la Giara. El Taramelli (libro sobre la ocupación de Cerdeña en tiempos antiguos) relata la existencia de algunos restos de una torre con contrafuerte, pero probablemente, eran simplemente los restos de una choza que formaba parte de un gran asentamiento nurágico, ahora en ruinas, que presentaba estructuras circulares, hechas en bloques de basalto, abiertas hacia los patios comunes.

Se remontan, presumiblemente, a los siglos de dominación romana, los instrumentos para aplastar la comida encontrados en Santa Vittoria. Algunos expertos piensan que dichos utencilios, así como las piedras para moler elaboradas en basalto, pudieron haber sido producidos en la Giara. En la zona se encuentran también las ruinas de una pequeña iglesia rural dedicada a Santa Vittoria.

La Giara de Gesturi conserva restos arqueológicos de enormes aldeas nurágicas, entre éstas el asentamiento de Pranu D’Omus, testigo de una continua ocupación del territorio desde la época púnico-romana.

Al territorio municipal de Tuili lo atraviesa una calzada romana de 4 metros de ancho, que serpentea por poco menos de dos kilómetros. Ésta se interrumpe numerosas veces para dejar espacio a otros caminos y a los infinitos campos cultivados, hasta que llega a una aldea nurágica llamada Nuridda, ubicada en la la cima de la Giara.

En la cima, la calle romana sigue su curso a lo largo de los Paulis (lagunas temporales) hasta llegar a Genoni, pueblo situado en el lado norte de la Giara, cubriendo una distancia de más de 7 kilómetros.

El camino empedrado, que data probablemente del siglo I dC, rodea algunos sitios Nurágicos; vale la pena destacar la presencia de dos canales, diseñados especialmente en el pavimento para evitar el deslizamiento de las ruedas de los carros romanos, a causa de la inclinación de la pista. La Bia de Carros es el tramo más largo de vía romana pavimentada que ha sobrevivido el paso del tiempo en la isla. Debido a su evidente estado de abandono, algunos voluntarios se han ofrecido, desde el 2012, a eliminar periodicamente la vegetación excedente y, por ende, a hacer visible la calle a los ojos de los visitantes.

 

Entre las estructuras funerarias es particularmente importante la llamada "rotonda" (redoma), un templo nurágico, generalmente desconectado de otras estructuras, con evidente función religiosa. La ausencia de una fuente o un pozo, da a éste tipo de edificio un distintivo desde el punto de vista estructural; el descubrimiento en algunos canales en la parte interna, sugiere la realización de ritos sagrados que de alguna manera estaban relacionados con el flujo del agua.

Pertenece a esta tipologia,  el templo de sa Corona Arrubia, en el poblado de Genoni, caracterizado por la forma regular de su planta, la cobertura circular y la ausencia de vestíbulo. El anillo de fundación, que tiene un diámetro de 11 m, se mantiene hasta hoy y consiste en un aparejo isódomo de basalto, con dos o tres aristas, un pequeño nicho y algunos bloques que un tiempo formaban un andén.

Quedan pocos trazos del pavimento original en piedra y un pequeño grupo de bloques de basalto diseñados, pero no tallados, aún dispuestos entre la fundación y las losas del piso. El material encontrado, aunque pobre y fragmentado, confirma que la estructura se remonta a la Edad del Bronce.

 

 

Nuraga de planta compleja, compuesta por círculos concéntricos, y difícil de leer debido a los numerosos derrumbes y a la densa vegetación que cubre las ruinas; de hecho,  no ha sido posible determinar todavía si se trata de una estructura a tres o cuatro lóbulos. Biriu conserva casi intacta la habitación de la torre central (hasta los 6 m de altura). Dicha torre,  semi cuadrata, está hecha en mampostería y presenta filas horizontales de bloques cuadrados.

 

Cerca de la Scala Cannas (camino natural que lleva a la Giara), en la zona rural de Genoni, se encuentra el nuraga Pranu d’Omus, erigido sobre una pequeña área sobrasaliente de la meseta.

El cono central truncado, cuya parte más alta surge de las ruinas de la estructura, presenta  una fundación poligonal formada por piedras desorganizadas de gran tamaño; en su parte superior, los bloques, de dimensiones menores, se encuentran mejor organizados.

De la célula enterrada, se conservan dos tercios de su altura original; permanecen también la puerta de entrada, los restos de las escaleras que conducen a la planta superior y un contrafuerte que encierra un patio de forma elíptica situado en la parte frontal del nuraga. La estructura de la pared, en un estado de conservación bastante bueno, se compone de enormes rocas apiladas de manera desigual. Desde el patio se pueden ver dos ranuras utilizadas para defender la puerta de entrada.

 

Ubicado en las laderas del noroeste de la Giara, el nuraga forma parte de un complejo arqueológico más grande que incluye un asentamiento ocupado desde el período púnico tardío hasta la alta edad media. El sitio toma su nombre de una pequeña iglesia, ahora desaparecida, dedicada al mártir del Foro de Trajano.

Las excavaciones realizadas a principios del siglo XXI han desenterrado los restos de un nuraga complejo, construído con bloques de basalto: se reconocen la torre central, una torre secundaria, los rastros de otro ambiente y algunos pedazos del muro.

En sus alrededores se encuentran los restos de una aldea de chozas, aún cubiertas por una densa vegetación. En el sur-oeste del nuraga, se conservan los restos de un muro que se remonta a una fase entre la época romana y la alta edad media, en la que se puede observar la reutilización de un fragmento de columna cilíndrica, un hito que, en las calles de la época romana, marcaba la distancia entre un lugar y la ciudad principal más cercana.

 

 

 

Uno de los 25 nuragas ubicados en el territorio municipal de Assolo, el nuraga de Santa Lucia, se encuentra en el campo, en la zona arqueológica que incluye también la iglesia del país dedicada a la Santa homónima.

El nuraga tiene una sola torre en forma de cono truncado; actualmente se pueden ver las fundaciones de la estructura, que consisten en cuatro filas de bloques de piedra superpuestos.

 

 

En la parte superior del Monte Giuerri, ubicada en el territorio nor-occidental de Assolo, está el nuraga Giuerreddu, uno de los más notables e impresionante de la región.

Conservado en toda su parte inferior, el nuraga consiste en una torre principal y una torre de ingreso menor, unida a la primera a través de un poderoso contrafuerte que encierra un patio de planta elíptica irregular. La construcción consta de grandes bloques de basalto con estructura poliédrica, con líneas más irregulares en la parte oriental del contrafuerte, de cual se puede ver un ángulo agudo en el punto de contacto con la torre principal.

La torre principal, ancha 10,5 m, posee una célula en su parte inferior, cuyo diámetro es de 4,5 m. La torre menor, ancha 9 m, fue utilizada como acceso único al edificio. Este sistema fue concebido con el objetivo de aumentar la dificultad del acceso a la torre principal, lo que aumenta la importancia del edificio, situado en una posición dominante y, por ende, expuesto a ataques enemigos. El nuraga se utilizó para controlar, a través de las ranuras de la mampostería, no sólo el valle del rio Cabras, sino también la región montañosa que se expande alrededor, supervisando así las líneas de acceso a  la meseta desde el norte y desde el oeste.

 

 

En el territorio municipal de Assolo, situado a 20 m del borde de la Giara, se encuentra el nuraga Mammuzzola. Su construcción, ancha 11,4 m, se encuentra todavía en buenas condiciones hasta la altura de 4 m. En la pared exterior se conservan cinco filas de bloques de basalto, algunos de las cuales fueron modificados para formar un paramento  compacto y sólido. El interior de la célula deja ver claramente tres nichos y el pasillo de acceso con orientación Sur-Este; quedan trazas de dos contrafuertes, el primero es lateral y el otro está delante de la puerta. En los alrededores del nuraga quedan todavía algunos montones de piedras cortadas y restos de chozas que se remontan a tiempos prehistóricos. En las cercanías fueron descubiertos también restos de vajillas nurágicas y algunos residuos de obsidiana.

 

 

El nuraga lleva el nombre de la localidad en la que se encuentra, ubicada en la ladera sur-oriental de la Giara. Aunque el nuraga Mata Eguas fue citado por Taramelli (escritor 1868-1939) en su estudio de los monumentos prehistóricos de la Giara, el censo realizado en los años ochenta del siglo pasado, no registró ningún rastro de esta estructura.

 

 

 

Cerca de la Scala Pomposa (camino natural que lleva hasta la Giara), en el territorio de Gonnosnò, sobre un afloramiento de basalto que sobresale de unos 30 metros, se encuentra el Nuraga Nieddu, que gracias a su ubicación, representaba, en el período nurágico, un poderoso sistema de defensa.

La torre del nuraga, que tiene un diámetro de 11 metros, ha paredes inclinadas de estructura poliédrica, formada por cantos basálticos irregulares cuidadosamente dispuestos. Al contrario de la célula, que ya no se puede distinguir, un tramo de 8 metros del contrafuerte, construido con enormes rocas,  se conserva en buenas condiciones; éste se conecta con el lado del nuraga orientado hacia la Giara. Atravesando el contrafuerte, cerca de la torre, hay una pequeña puerta, ancha 1,8 m y alta 1,3 m, coronada por un enorme arquitrabe.

 

 

En la frontera entre los municipios de Sini y Genoni, se puede visitar el nuraga  Perdosu, cuyos vestigios ocupan el extremo oeste del valle del río Mulinu.

El edificio, del cual se conservan algunos restos, es un ejemplo de un nuraga mixto. Éste consiste en dos torres muy cercanas, unidas por una pared revestida que se intersecta con las paredes de los dos cuerpos principales. La parte occidental del nuraga, fue colocada sobre un muro de rocas, detalle que acentúa la función militar atribuída al edificio. En la pared de unión, se encuentran los restos de una puerta de entrada que da hacia una plaza situada entre el nuraga, el borde de la meseta y el acantilado; ya que no quedan huellas de la puerta delantera del edificio, algunos expertos suponen, que para acceder a las dos células internas del nuraga, se usaba una puerta realizada entre las dos torres, ubicada en la plaza superior. En ésta última, entre los restos del nuraga, se encontraron varios fragmentos de cerámica y obsidiana: entre ellos, algunos frascos de diferentes tamaños, hechos en arcilla gruesa, con una superficie lisa y ennegrecidos por el fuego.

 

En un entorno caracterizado por la presencia de olivos, al este de Genuri, surge el complejo nurágico de San Marco, cerca de una iglesia dedicada al santo homónimo. Hecha de bloques de basalto, la estructura cuenta con una planta a forma de trébol, con la torre central y tres torres secundarias dispuestas alrededor de un patio en forma de media luna. El nuraga estaba rodeado por una enorme muralla – de la cual quedan algunos restos - compuesta por cinco torres y paredes rectas. El lado norte de éste, sin embargo, no contaba con la protección del muro, ya que los relieves naturales de la zona lo cubrían. Las últimas excavaciones arqueológicas, llevadas a cabo en varias ocasiones desde el 2001, dan fe, por una parte, de la ocupación del nuraga y de sus alrededores desde el período púnico tardío y, por otra, de una ocupación humana continua, confirmada por la superposición de los materiales de construcción hallados. 

Situado en la región homónima, el nuraga Santu Milanu se encuentra al sur de la carretera municipal  Pardu Valencia. Éste, es uno de los 36 nuragas que salpican la zona de Nuragus, un indicador de la intensa ocupación de la zona desde tiempos antiguos. El nombre Santu Milanu deriva probablemente de la cercana iglesia de San Gemiliano, de cuyas fundaciones sobrevivió sólo una parte.

El nuraga está compuesto por bloques semi cuadrados de piedra caliza y presenta una estructura en forma de trébol de cuatro hojas, marcada por cuatro torres alineadas a los puntos cardinales, que junto al bastión de muros rectilíneos,  protegen la torre central de 3,50 metros de altura. El mástil se encuentra en una posición descentralizada y se apoya a una cara del muro construído entre las torres norte y sur, dejando un patio interno entre las torres este y sur. Alrededor de la estructura, especialmente en el sector sur, se reconocen los restos de una aldea de chozas, en la cual se pueden distinguir también restos del período romano.

Aún sin la confirmación de una excavación arqueológica precisa, algunos expertos afirman que el nuraga se remonta al período entre 1600 y 900 aC (Bronce medio – Bronce final).

 

 

En la cima de la Giara las estructuras del período nurágico están situadas generalmente en las adyacencias de fuentes naturales. Éste es el caso del nuraga Scab'i Ois, el cual cuenta con una planta rectangular y fue erigido cerca de la fuente perenne de agua potable Cracchera, rodeada por robles centenarios y encinas.

 

Situado en el extremo norte de la meseta de la Giara, al final de un espolón que se asoma hacia  el territorio de Genoni, a unos 50 metros del borde de la altiplanicie. Se reconoce la planta sencilla, con una torre central protegida por un muro.

En el territorio municipal de Gonnosnò se encuentra el nuraga Tramatza que, junto con el nuraga Emmauru, vigilan el curso de rio Figu, el cual serpentea entre las colinas y la Giara.

De este nuraga quedan solamente algunos restos; la estructura original, de una sola torre, presenta una forma tronco-cónica, realizada a través de la superposición de bloques de piedra, que aloja en su interior la cámara principal, articulada al extremo de un estrecho pasillo.

El nuraga Tutturuddu se localiza en el primer promontorio después del nuraga Nuridda. Esta estructura vigila un camino que baja hasta el pueblo de Tuili y es testigo de un período histórico del cual, en el territorio municipal, quedan pocos restos.  El nombre Tutturuddu viene de la palabra sarda Tutturu (martillo), que se refiere a la forma de los restos de la antigua estructura.

No muy lejos del nuraghe Santu Milanu está localizado el pozo sagrado de Coni, que probablemente lleva el nombre del pueblo que fue construido en la misma zona durante la Edad Media.

La estructura hipogea que intercepta el manantial es de tamaño modesto (1,20 m de diámetro y 3,15 m de altura total) pero de construcción precisa: tiene una forma circular realizada con bloques cuadrados y regulares de basalto, ligeramente sobresalientes; este ultimo detalle alude a la posibile existencia de una tumba cubierta circular, de la cual nunca se han encontrado huellas. Cinco peldaños llegan hasta el fondo del pozo, que descansa directamente sobre piedra caliza, en la que fue excavado el fondo. La superficie de los alrededores está cubierta con losas de piedra arenisca, debajo de las  cuales se puede apreciar un antiguo empedrado que se fue datado a la época romana, gracias al descubrimiento de una moneda de Claudio el Gótico (268-270 dC), lo que da fe de la ocupación de la zona desde tiempos antiguos.

El descubrimiento de la estructura se produjo por casualidad en el año 1912, durante una jornada de trabajo en el campo. En aquel momento, el único objeto encontrado dentro del pozo fue una estatua femenina en bronce, apodada por Giovanni Lilliu "Matriarca en  oración", la cual se exhibe hoy en día en el Museo Arqueológico Nacional de Cagliari.

El pozo ha sido objeto de numerosas intervenciones de restauración, de las cuales quedaron evidentes restos de cemento entre los bloques, originalmente erigidos en seco.

 

 

 

Este monumento está situado en la cima de una colina, llamada Mitza Santu Srabadori, al sur de la localidad de Figu, en el municipio de Gonnosnò. El pozo es conocido y frecuentado por la población local al menos desde principios del siglo XX, pero ha sido arqueológicamente investigado solo en los ultimos años (desde el 2017).

Las excavaciones llevadas a cabo hasta ahora han arrojado huella de una ocupación del territorio que data al menos de la Edad de Hierro y prosigue hasta la Baja Edad Media: desde la construcción del pozo, en el período púnico, hasta la construcción de iglesia de San Salvatore (de la cual no quedan trazas),  fue comprobada la presencia constante de personas en la zona con fines religiosos.

El pozo está formado por un atrio rectangular, empedrado, que precede a la escalera a través de un pasaje cónico trapezoidal; dicho pasaje, tiene una longitud de 6 metros aproximadamente y conduce a la cámara subterránea, cubierta por una tumba circular, en donde se encuentra el punto de intercepción con el acuífero. La estructura está hecha de bloques regulares hechos de marga local, tallados con martillo y apilados en filas escalonadas con inclusión de  tierra entre los niveles.

En base a algunas comparaciones con edificios similares y a la presencia de algunos artefactos, la estructura se puede datar a las fases recientes y finales de la Edad del Bronce, entre los siglos XI y XIII aC.

Situado en el borde sureste de la Giara, la estructura pertenece a la categoría de protonuragas o nuragas de pasillo. Construído en bloques de basalto de forma irregular, el nuraga tiene una planta reniforme, un bastión con contorno cóncavo-convexa y una altura de 4,50 m aproximadamente. En la entrada hay una escalera y un nicho; la escalera conduce hacia dos cámaras superiores de planta circular, una a la izquierda y la otra en el fondo. Originalmente, antes de comenzar las escavaciones arqueológicas, se pensaba que éstas eran estructuras indipendientes. La cámara en el fondo es el inicio de otro corredor, que desciende hacia una supuesta segunda puerta; desde allí, se puede ver otro pasadizo, que quizás llegaba a la terraza. La estructura, en mal estado, es difícil de decifrar. Estudios recientes sugieren que la estructura se remonta a la Edad del Bronce Medio (siglo XV-XIV aC).

A unos 100 metros de distancia del edificio, en dirección oeste, se encuentran los restos de una aldea que datan de un período posterior (Edad de Bronce tardía, X-XIII aC). El casco antiguo está formado por chozas, agrupadas en bloques, alrededor de las zonas comunes. De forma circular, con suelos de piedra y adoquines, los edificios conservan aún los restos de chimeneas, nichos, asientos y estantes. Los hallazgos permiten distinguir entre las diferentes funciones de las chozas: utilizadas para preparar y cocinar los alimentos, para procesar diversos materiales o para almacenar o depósitar herramientas. Las numerosas demoliciones y renovaciones de las paredes, dan testimonio de la vitalidad demográfica y social de la aldea.

La colina de Santu Antine, parecida a la Giara pero con dimensiones reducidas, se encuentra en el territorio municipal de Genoni, cuyo casco histórico surge a sus pies.

Santu Antine presenta rastros de ocupación que se remontan a la edad nurágica: en la cumbre se encuentra el nuraga homónimo, de tipología compleja, flanqueado por un pozo de 40 m de profundidad y rodeado por los restos de una aldea del mismo período histórico. Hasta el día de hoy, el pozo es el más profundo, perteneciente al período nurágico, descubierto en Cerdeña y uno de los más grandes de la antigüedad. En el pozo, además, fueron descubiertos importantes materiales de los períodos nurágico, púnico y romano.

En la edad púnica el sitio arqueológico fue fortificado, superponiendo una torre cuadrada de enormes dimensiones, construída en bloques de basalto y piedra caliza. Se presume que la colina albergaba una guarnición militar, probablemente dedicada al control del camino natural que desde  la zona de Barbagia, cruzando la región de Marmilla, llevaba hasta la llanura del Campidano.

Éste cerro fue testigo de una  continua presencia humana  durante la época romana, confirmada por el descubrimiento de algunas tumbas y restos de estructuras y edificios.

A la alta Edad Media se remonta la construcción de la pequeña iglesia emplazada en la cumbre del Monte Santu Antine. Ésta, ahora en ruinas, fue dedicada a San Constantino y Santa Elena, y  fue erigida sobre las fundaciones de una fortificación púnica.

 

 

 

En una imponente ladera rocosa del Monte Majore que se asoma hacia el valle del Rio Pardu, se encuentra el recinto megalítico de Sa corona de su Crobu (el recinto del cuervo), cuyos materiales de construcción, obsidiana y cerámica, se remontan a  tiempos prehistóricos.

Sus paredes masivas se abren hacia el lado oeste, sobre un barranco formado por rocas  sobresalientes. Un tiempo era posible entrar en el recinto a través de dos puertas laterales, colocadas al sur y al norte de la estructura; en particular, la puerta del norte, alta 2 metros, está coronada por un dintel. Ambas puertas, se abren hacia un pasillo interior realizado en mampostería. La altura residual de la estructura es de unos 3 metros.

La función defensiva del recito se nota gracias a la técnica de construcción de tipo ciclópeo, similar a otras técnicas utilizadas en la construcción de otros muros fortificados presentes en la isla. El sistema de control de esta parte del territorio, probablemente de época púnica, incluía también los fuertes de Santu Antine en Genoni y de Santu Juanni en Asuni.

Una imponente roca de granito, situada en una posición central con respecto a las paredes internas, fue interpretada recientemente por algunos expertos del megalitismo, como una de las primeras representaciones de la Dea mater mediterránea, deidad comúnmente adorada por todas las poblaciones del Mediterráneo.

 

.

 

En la zona de Is Lapideddas, al oeste del poblado de Gonnosnò, se reconocen cuatro tumbas de gigantes, situadas a poca distancia una de la otra, pero con diferentes estados de conservación. Las tumbas fueron construídas con bloques de piedra caliza de orígen local y miden poco más de 10 metros de longitud; excepto una, de tamaño muy limitado, que fue construída con piedras de diferentes tamaños amalgamadas por un estrato de barro.

A causa de las excavaciones ilegales, no fue posible conocer el contexto estratigráfico exacto. Sin embargo, la limitada evidencia resultó útil y fue posible reconocer una secuencia que se remonta a al período entre la Edad del Bronce media avanzada y la Edad del Bronce reciente. En el área de la exedra de una de las tumbas fueron encontradas dos chimeneas, cuyos materiales de construcción no corresponden con la cultura de Monte Claro. Por ende, algunos expertos piensan que la tumba fue realizada sobre los restos de un asentamiento aún más antiguo.

 

Ejemplo de las particulares Domus de Janas de la isla, Sa Domu y S'Orcu es una pequeña cueva artificial excavada en un solo bloque de piedra caliza redondeada. La entrada, en forma de boca de horno, mira hacia el sureste y se introduce en un ambiente desarrollado longitudinalmente, formando varias habitaciones, que un tiempo, constituían las cámaras mortuorias. La tumba no presenta ningún motivo decorativo y, debido a las frecuentes incursiones y violaciones del recinto en épocas pasadas, hoy no se conserva ningún objeto perteneciente al rito funerario. La tumba data del Neolítico reciente y es una muestra de la ocupación del territorio desde el período prenurágico.